Lago Agrio.-
Vocero de las FARC mandó a
llamar a periodistas
SELVA COLOMBIANA. Una guerrillera prepara alimentos en un campamento
cercano a la frontera con Ecuador
Pto.
El Carmen es escenario de asesinatos de colombianos
PUERTO EL CARMEN DE PUTUMAYO,
Sucumbíos. En el centro de
este cantón fronterizo, como esta calle principal, se cometen crímenes a plena
luz del día.
En Puerto El Carmen de Putumayo rige una regla: “Ver, oír y callar”. Lo
saben los pobladores y lo reconocen las mismas autoridades de este cantón,
ubicado en el noreste de Sucumbíos a orillas del río San Miguel, límite
internacional entre Ecuador y Colombia.
En los últimos cuatro meses, la paz y tranquilidad de la ciudadanía, sobre todo, se han visto alteradas en forma abrupta. Aproximadamente quince personas han sido asesinadas por presuntos sicarios que operan en el sector y que han sembrado temor en la población civil, que se ha convertido en testigo de los hechos.
No importa si es de día o de noche, los asesinatos se dan en cualquier momento. Como el ocurrido en julio pasado, cuando un ciudadano fue victimado con varios disparos en medio de niños, niñas y adultos congregados por la presencia de una brigada de cedulación.
“Nunca antes había ocurrido esto. Que maten a personas a plena luz del día y en medio de una concentración donde la mayoría eran niños”, señala el alcalde Segundo Londoño. Confiesa que siente temor a la hora de salir de su casa, más aún cuando la Policía Nacional le ha retirado el guardaespaldas que le había asignado luego de haber recibido amenazas al inicio de su administración.
Otro hecho que alarmó es el triple asesinato ocurrido el 2 de agosto pasado contra una familia. A las 22:00 se produjo una balacera en pleno centro y cayeron abatidos Richard Montenegro Perea, de 15 años, Juan Montenegro Perea, de 17, y Yolanda Montenegro Guzmán, de 42, todos de nacionalidad colombiana. Un cuarto familiar huyó herido y nadie sabe de su paradero.
Por las características de los crímenes, las autoridades del cantón presumen que se trate de ajustes de cuentas o una persecución entre grupos irregulares de Colombia.
Estos casos se presentan en una zona de directa influencia del conflicto armado interno de Colombia, sobre todo de la guerrilla de las FARC. Se dan también en momentos en que –según el presidente ecuatoriano, Rafael Correa– han mejorado el control en la frontera sur de ese país y las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, rotas después del bombardeo colombiano a un campamento guerrillero de las FARC en suelo ecuatoriano, en Angostura
En los últimos cuatro meses, la paz y tranquilidad de la ciudadanía, sobre todo, se han visto alteradas en forma abrupta. Aproximadamente quince personas han sido asesinadas por presuntos sicarios que operan en el sector y que han sembrado temor en la población civil, que se ha convertido en testigo de los hechos.
No importa si es de día o de noche, los asesinatos se dan en cualquier momento. Como el ocurrido en julio pasado, cuando un ciudadano fue victimado con varios disparos en medio de niños, niñas y adultos congregados por la presencia de una brigada de cedulación.
“Nunca antes había ocurrido esto. Que maten a personas a plena luz del día y en medio de una concentración donde la mayoría eran niños”, señala el alcalde Segundo Londoño. Confiesa que siente temor a la hora de salir de su casa, más aún cuando la Policía Nacional le ha retirado el guardaespaldas que le había asignado luego de haber recibido amenazas al inicio de su administración.
Otro hecho que alarmó es el triple asesinato ocurrido el 2 de agosto pasado contra una familia. A las 22:00 se produjo una balacera en pleno centro y cayeron abatidos Richard Montenegro Perea, de 15 años, Juan Montenegro Perea, de 17, y Yolanda Montenegro Guzmán, de 42, todos de nacionalidad colombiana. Un cuarto familiar huyó herido y nadie sabe de su paradero.
Por las características de los crímenes, las autoridades del cantón presumen que se trate de ajustes de cuentas o una persecución entre grupos irregulares de Colombia.
Estos casos se presentan en una zona de directa influencia del conflicto armado interno de Colombia, sobre todo de la guerrilla de las FARC. Se dan también en momentos en que –según el presidente ecuatoriano, Rafael Correa– han mejorado el control en la frontera sur de ese país y las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, rotas después del bombardeo colombiano a un campamento guerrillero de las FARC en suelo ecuatoriano, en Angostura
Coincide además con la presencia de volantes
en Nueva Loja, donde las FARC niegan ser autoras del asesinato, el pasado 15 de
agosto, del soldado Lisandro Manobanda Aguirre, de la Fuerza Aérea Ecuatoriana
(FAE), quien fue acribillado supuestamente por un colombiano inidentificado, en
El Palmar, perteneciente a Puerto El Carmen de Putumayo.
Las personas asesinadas en este cantón son, en su mayoría, foráneas. “Son gente desconocida, de la que no se sabe ni sus nombres a la hora de levantar los cadáveres”, dice Sandra Piya, teniente político de Puerto El Carmen. Por eso no se realizan registros estadísticos de las víctimas en lo que va del año. La mayoría de cadáveres es trasladada a la morgue de Nueva Loja. “No sabemos quiénes son los responsables de estos hechos violentos, ya que no se ha capturado a nadie”, agrega la teniente político.
Martha Gálvez, comisaria de Policía (e) de este cantón, corrobora lo señalado por Piya, pero expresa su temor: “Se tiene miedo de que durante los tiroteos que se producen en la calle caigan asesinadas personas inocentes”.
El alcalde Londoño agrega: “Desgraciadamente, nosotros solo nos sujetamos a recoger muertos o a veces a salvar vidas de los heridos que quedan de los intentos de asesinato”.
Los ciudadanos están más temerosos aún. “Pedimos a las autoridades que controlen esta situación, porque así como estamos no podemos tener tranquilidad”, dice Manuel (nombre protegido). María Jaramillo pide mayor presencia policial en El Carmen, pues afirma que cuando llaman al destacamento no hay quien los auxilie: “Aquí matan, se los llevan o los entierran y nunca se sabe nada”.
La protección es mínima. Hay tan solo cuatro policías, uno para control migratorio y tres para servicio rural. Por eso la jefa política y los lugareños piden que los militares del Batallón de Selva 55 Putumayo, que tienen su cuartel a cinco cuadras del centro, colaboren en el control antidelincuencial durante las noches.
Escaso control migratorio
El ingreso y salida de colombianos por este punto fronterizo es casi sin restricciones, pues el único policía de migración no puede controlar un puerto que tiene nueve muelles de embarque y desembarque.
“Es imposible hacer un efectivo control migratorio. Yo solito no me alcanzo para cubrir los nueve puntos”, enfatiza el cabo Edwin Cacuango, quien en su cuaderno solo ha registrado el ingreso de 70 personas el penúltimo sábado de agosto. Pero está consciente de que más de 200 personas colombianas cruzaron la frontera ese día por esa zona. No puede determinar con qué frecuencia entran o salen porque no cuenta con una computadora para llevar un archivo.
El Alcalde añade otro dato. Dos empleados de la Municipalidad tuvieron que renunciar a sus trabajos y se marcharon del poblado porque fueron amenazados de muerte. No se conoce los motivos.
Según la Policía Judicial de Sucumbíos, los cantones donde se reportan más asesinatos en lo que va del año son Lago Agrio con 19, Cuyabeno con 10 homicidios y Putumayo con 12, cifra que no coincide con la que maneja la población de este último cantón, puesto que la mayoría no es reportada.
“De algunos asesinatos ocurridos en Puerto El Carmen de Putumayo ya tenemos identificados a los autores, en su mayoría son de Colombia”, asegura el capitán Ángel Osorio, jefe encargado de a Policía Judicial de Sucumbíos, quien reconoce la falta de uniformados en la zona, pero aclara que primero se debe adecuar el destacamento.
Detalles: Fronterizos
El cantón
Puerto El Carmen de Putumayo tiene 41 años de cantonizado. Está a cuatro horas de Nueva Loja, capital de Sucumbíos, a orillas del fronterizo río Putumayo.
Población
En toda la jurisdicción residen unas 7.000 personas, unas 4.000 en el área urbana.
Policía
Tiene una unidad de Policía comunitaria y 4 gendarmes.
Las personas asesinadas en este cantón son, en su mayoría, foráneas. “Son gente desconocida, de la que no se sabe ni sus nombres a la hora de levantar los cadáveres”, dice Sandra Piya, teniente político de Puerto El Carmen. Por eso no se realizan registros estadísticos de las víctimas en lo que va del año. La mayoría de cadáveres es trasladada a la morgue de Nueva Loja. “No sabemos quiénes son los responsables de estos hechos violentos, ya que no se ha capturado a nadie”, agrega la teniente político.
Martha Gálvez, comisaria de Policía (e) de este cantón, corrobora lo señalado por Piya, pero expresa su temor: “Se tiene miedo de que durante los tiroteos que se producen en la calle caigan asesinadas personas inocentes”.
El alcalde Londoño agrega: “Desgraciadamente, nosotros solo nos sujetamos a recoger muertos o a veces a salvar vidas de los heridos que quedan de los intentos de asesinato”.
Los ciudadanos están más temerosos aún. “Pedimos a las autoridades que controlen esta situación, porque así como estamos no podemos tener tranquilidad”, dice Manuel (nombre protegido). María Jaramillo pide mayor presencia policial en El Carmen, pues afirma que cuando llaman al destacamento no hay quien los auxilie: “Aquí matan, se los llevan o los entierran y nunca se sabe nada”.
La protección es mínima. Hay tan solo cuatro policías, uno para control migratorio y tres para servicio rural. Por eso la jefa política y los lugareños piden que los militares del Batallón de Selva 55 Putumayo, que tienen su cuartel a cinco cuadras del centro, colaboren en el control antidelincuencial durante las noches.
Escaso control migratorio
El ingreso y salida de colombianos por este punto fronterizo es casi sin restricciones, pues el único policía de migración no puede controlar un puerto que tiene nueve muelles de embarque y desembarque.
“Es imposible hacer un efectivo control migratorio. Yo solito no me alcanzo para cubrir los nueve puntos”, enfatiza el cabo Edwin Cacuango, quien en su cuaderno solo ha registrado el ingreso de 70 personas el penúltimo sábado de agosto. Pero está consciente de que más de 200 personas colombianas cruzaron la frontera ese día por esa zona. No puede determinar con qué frecuencia entran o salen porque no cuenta con una computadora para llevar un archivo.
El Alcalde añade otro dato. Dos empleados de la Municipalidad tuvieron que renunciar a sus trabajos y se marcharon del poblado porque fueron amenazados de muerte. No se conoce los motivos.
Según la Policía Judicial de Sucumbíos, los cantones donde se reportan más asesinatos en lo que va del año son Lago Agrio con 19, Cuyabeno con 10 homicidios y Putumayo con 12, cifra que no coincide con la que maneja la población de este último cantón, puesto que la mayoría no es reportada.
“De algunos asesinatos ocurridos en Puerto El Carmen de Putumayo ya tenemos identificados a los autores, en su mayoría son de Colombia”, asegura el capitán Ángel Osorio, jefe encargado de a Policía Judicial de Sucumbíos, quien reconoce la falta de uniformados en la zona, pero aclara que primero se debe adecuar el destacamento.
Detalles: Fronterizos
El cantón
Puerto El Carmen de Putumayo tiene 41 años de cantonizado. Está a cuatro horas de Nueva Loja, capital de Sucumbíos, a orillas del fronterizo río Putumayo.
Población
En toda la jurisdicción residen unas 7.000 personas, unas 4.000 en el área urbana.
Policía
Tiene una unidad de Policía comunitaria y 4 gendarmes.
1 comentario:
hola compas felecitaciones por estar informando al mundo que si se puede trabajar con transparencia, apegados a verdad
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